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Educación: Una Cuestión de Seguridad Nacional

of: Manuel Mansilla Moya

GRIN Verlag , 2014

ISBN: 9783656865704 , 104 Pages

Format: PDF, ePUB, Read online

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Price: 19,99 EUR



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Educación: Una Cuestión de Seguridad Nacional


 

CAPÍTULO PRIMERO - EDUCACIÓN: UNA CUESTIÓN DE SEGURIDAD NACIONAL


 

A. Introducción


 

La Ley de Seguridad Nacional[1] establece en su artículo 3 que por seguridad nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, que conlleven a: la protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país; la preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio; el mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de gobierno; el mantenimiento de la unidad de las partes integrantes de la Federación señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; la defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho internacional; y la preservación de la democracia, fundada en el desarrollo económico social y político del país y sus habitantes.

 

De la misma manera, el artículo 5 de la citada Ley da cuenta de los actos considerados amenazas a nuestra seguridad nacional: actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria, genocidio, en contra de los Estados Unidos Mexicanos dentro del territorio nacional; actos de interferencia extranjera en los asuntos nacionales que puedan implicar una afectación al Estado Mexicano; actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada; actos tendentes a quebrantar la unidad de las partes integrantes de la Federación, señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la

 

delincuencia organizada; actos en contra de la seguridad de la aviación; actos que atenten en contra del personal diplomático; todo acto tendente a consumar el tráfico ilegal de materiales nucleares, de armas químicas, biológicas y convencionales de destrucción masiva; actos ilícitos en contra de la navegación marítima; todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas; actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia; y actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos.

 

Y, de acuerdo al artículo 12 de dicha Ley, para la coordinación de acciones orientadas a preservar la seguridad nacional se establece el Consejo de Seguridad Nacional, que estará integrado por: el Titular del Ejecutivo Federal, quien lo presidirá; el Secretario de Gobernación, quien fungirá como Secretario Ejecutivo; el Secretario de la Defensa Nacional; el Secretario de Marina; el Secretario de Seguridad Pública; el Secretario de Hacienda y Crédito Público; el Secretario de la Función Pública; el Secretario de Relaciones Exteriores; el Secretario de Comunicaciones y Transportes; el Procurador General de la República; y el Director General del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.[2]

 

Así, los mexicanos hemos depositado la defensa de la seguridad nacional, predominantemente, en los brazos coercitivos del Estado. Sin embargo, hemos excluido de nuestra visión de la seguridad nacional y de su defensa, aquella institución que resulta primordial, fundamental en esta materia; aquella institución que representa la columna vertebral de la Nación mexicana: la educación, la institución social a través de la cual se forma a los jóvenes y se les transmiten las habilidades, los conocimientos y los valores necesarios para encarar los retos que enfrente nuestro país en materia de seguridad nacional.

 

Asimismo, al concentrar las actividades de defensa de la seguridad nacional en la defensa de la seguridad territorial, principalmente, hemos excluido de nuestra visión de seguridad nacional ciertas áreas que, por el actual contexto globalizado de la economía y de las comunicaciones, y de la interdependencia que existe entre los países del mundo, son de extrema importancia en la materia: seguridad de información clasificada; seguridad pública; seguridad en materia de salud; seguridad alimenticia; seguridad ambiental; seguridad energética; seguridad económica; unidad y cohesión sociales; y conciencia global.

 

A continuación presentaremos la relación que existe entre la educación, cada una de las distintas áreas mencionadas arriba y la seguridad nacional.

 

B. Seguridad territorial


 

El sistema educativo mexicano no prepara adecuadamente a la población mexicana para defender la integridad territorial de México ni sus intereses nacionales.

 

Para proteger su integridad territorial, México necesita de un ejército fuerte y bien preparado. Sin embargo, cada año abandonan sus estudios de secundaria más de 390,000 estudiantes (6.4%)[3], quedando así en condiciones de inadmisibilidad para unirse al ejército mexicano.[4]

 

Las escuelas también fallan al no preparar científicos, matemáticos e ingenieros que se unan a las filas de las fuerzas armadas, agencias de inteligencia e instituciones de seguridad en general. Por ejemplo, en el año 2013, la oferta de lugares en las carreras

 

relativas a las ciencias físico-matemáticas y a las ingenierías en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue de tan solo 1,754 lugares, mientras que la oferta de lugares en las carreras relativas a las ciencias sociales fue de 2,456 lugares. Del total de lugares disponibles en ambas áreas, el 41.66% lo ocuparon las carreras físico-matemáticas y las ingenierías, mientras que el 58.34% lo ocuparon las carreras de las ciencias sociales.[5]

 

Estos factores impiden que las fuerzas armadas mexicanas tengan la capacidad humana y tecnológica para enfrentar a enemigos sofisticados.

 

C. Seguridad de información clasificada


 

El espionaje cibernético es una amenaza creciente en contra del Estado mexicano. Los adversarios de nuestro país constantemente infiltran las redes informáticas del gobierno para obtener valiosa información relativa a la seguridad, a la diplomacia y al comercio.

 

El crimen organizado, las organizaciones terroristas, los gobiernos extranjeros y hasta las compañías extranjeras representan graves amenazas a la infraestructura informática del gobierno mexicano y a la información ahí contenida.

 

Nuestro país no está preparado para hacer frente a estas amenazas y ataques, ya que el sistema educativo no prepara personas con los conocimientos tecnológicos necesarios para convertirse en profesionales de la seguridad de la información.

 

D. Seguridad pública


[6]

 

La seguridad pública, es decir, la función Estatal de salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, así como de preservar las libertades, el orden y la paz públicos, es una institución ampliamente agobiada por la criminalidad.

 

No es un problema nuevo; sin embargo, las tecnologías de la información, que permiten una comunicación más rápida y fluida, han provocado que los actos delictivos se perciban con mayor intensidad.

 

El tratamiento del fenómeno de la criminalidad debe tratarse con rigor. El enfoque que históricamente ha recibido es de carácter punitivo, a través del derecho penal, para intentar disuadir las conductas delictivas. No obstante, este enfoque ha resultado insuficiente, por lo que deben aplicarse enfoques actuales de carácter no punitivo que pueden resultar más eficaces en el tratamiento de este problema. Uno de estos enfoques es el de la prevención del delito, en el cual, la educación juega un papel toral.[7] Existen tres tipos de prevención del delito:

 

Prevención primaria:

 

Este tipo de prevención comprende el diseño de estrategias orientadas al origen de la criminalidad, a la neutralización de las causas de los fenómenos delictivos mucho antes de que se manifiesten. Implica la instrumentación de acciones en todos los ámbitos del bienestar social (vivienda, salud y educación, entre otros), para que el desarrollo llegue a todos los sectores de la población, erradicando la marginación.

 

La prevención primaria es la más difícil de lograr, debido a circunstancias que afectan las políticas orientadas a esta prevención: la corrupción, el desempleo, el subempleo y la pérdida de valores. Sus efectos sólo son visibles en el mediano y largo plazos.

 

Prevención secundaria:

 

Este tipo de prevención no va enfocada a los orígenes de la criminalidad, sino al momento y al lugar en esta se exterioriza. Opera a corto y mediano plazo, y se enfoca en casos y grupos concretos que...